El olor, un aliado en nuestro establecimiento

adult-19033_1280Hoy ponemos énfasis en uno de los sentidos que no solemos prestar demasiada atención y es muy valioso para nuestros negocios: el olfato.

Hay algunos comercios que son especiales, no sabemos el por qué pero nos sentimos de una forma diferente cuando entramos en algunos de ellos. ¿Cuántas veces os habéis preguntado, qué tiene ese establecimiento que me encanta? Normalmente pensamos que es una cuestión del o la vendedor/a, pero no solo repercute la actitud de la persona que tenemos en frente del mostrador, hay mucho más.

La luz, los colores, el sonido, los artículos mostrados y su disposición, los olores y cómo no la actitud de la persona que nos atienda, todos estos elementos nos harán sentir de una manera u otra. No es de extrañar que esto ocurra puesto que percibimos nuestro alrededor gracias a los sentidos.

En el momento que vemos el aparador, nos llama la atención y ponemos nuestro pie dentro del establecimiento nuestra mente empieza a decidir si nos gusta o no lo que estamos percibiendo. La diversidad de percepciones más allá de la visual nos hace decidir si realmente nos encontramos a gusto en aquel establecimiento. La mayoría de las veces los comercios dan una gran importancia a la percepción visual, pero realmente nuestra mente tiene más recursos donde elegir y por tanto decidir.

Un recurso al que debemos prestar mucha atención es el olfato. Un aroma nos puede evocar recuerdos de nuestra infancia o momentos especiales de nuestra vida. La colonia Nenuco nos recuerda a un bebé, el olor de un pastel a un cumpleaños, el suavizante Mimosín a la ropa recién lavada de nuestra madre, etc., son recuerdos de momentos placenteros durante nuestra vida.

Para entender como funciona nuestra memoria olfativa es interesante conocer a groso modo como llegamos hasta ella. Según el profesor Roberto Álvarez del Blanco, tenemos unos 1.000 receptores olfatorios específicos. Los receptores olfatorios se localizan en las células receptoras olfatorias que tenemos en una pequeña zona en la parte superior del epitelio nasal las cuales detectan las moléculas aromáticas que inhalamos. Estas células están especializadas en diversos olores y ellas son las encargadas de enviar las señales a los microdominios en el bulbo olfatorio, zona principal olfatoria de nuestro cerebro. Éstos envían información a otras partes del cerebro donde se combinan con otros receptores olfativos hasta que forman un patrón. El patrón se forma cuando olemos conscientemente un aroma, por ejemplo una taza de chocolate, y lo recordaremos en la memoria olfativa para posteriores momentos.

Saber cómo funciona nuestro sistema olfativo nos enseña el por qué es importante tener en cuenta el aroma de nuestro establecimiento. La percepción olfativa que tenga nuestro cliente al entrar en nuestro negocio será inconscientemente un detonante para el futuro recuerdo positivo o negativo de él. Debemos tener en cuenta que no es un elemento subliminal, sino que se puede equiparar al sentimiento que evoca la música o la propia decoración. Un aroma bien elegido puede levantar el estado anímico y cambiar nuestra forma de pensar, crear un sentimiento positivo hacia nosotros y una conversión de fidelidad de nuestro cliente.

La fragancia a elegir ha de ser coherente con nuestro negocio, nuestra identidad y con la historia que queremos contar. Por lo que si queremos mantener una imagen positiva y duradera, dejando una huella en la mente de nuestro cliente debemos ser consecuentes con nuestra fragancia. Debe ser agradable, casi imperceptible pero con suficiente aroma para que nuestro cliente pueda detectarla. Nunca debe saturar el olfato de nuestro público porque podríamos tener el efecto contrario, un sentimiento negativo por sobresaturación del olor.

Algunos ejemplos de aromas y las impresiones que pueden generar:

  • Polvo de talco sentimiento de protección, seguridad y nostalgia.
  • Lavanda percepción de relax.
  • El limón sentimiento de higiene, limpieza y orden.
  • El aroma a manzana o pepino dan una percepción mayor tamaño del ambiente.
  • El olor a cuero o a cedro estimula la compra de muebles.

Os propongo que hagáis una prueba. Oled con mayor intensidad diferentes elementos durante unos días: el café de la mañana, el gel de la ducha, una rama de canela, etc. Primero os sorprenderá cuan de fino es nuestro olfato y no os habíais percibido. Durante unos días habréis ejercitado vuestro olfato. Pasado unos días entrad en vuestro negocio con los ojos cerrados e intentad descifrar a qué huele vuestro comercio, de esta manera podréis sentir qué perciben realmente vuestros clientes.

Los consumidores gratifican a aquellos negocios donde el punto de venta está mimado y cuidado. Se ha de utilizar el máximo de recursos disponibles para conseguir que nuestros clientes se encuentren con una experiencia única y placentera. No queremos clientes, buscamos prescriptores.