Neuromarketing, en las entrañas de nuestro cerebro

menger-702815_1280Con esta nueva etapa también empieza nuestra nueva etapa publicando en este blog. No somos gurús ni pretendemos serlo, pero nos encanta poder explicar aquello que vamos aprendiendo en nuestro diferentes entornos, y sobre todo en el entorno de la comunicación.

En este post, os quieresmos hablar del Neuromarketing, una ciencia que nos está cautivando cada día más y más. Esperamos que lo encontréis interesante.

Hace unos años que se habla de neuromarketing, y en los últimos tiempos está cada vez más presente. Los profesionales de la comunicación tenemos conciencia que los consumidores están agotados de la cantidad de propuestas publicitarias a las que están expuestos cada día, estamos hablando de más de 3.000 anuncios directos o indirectos diarios, ¡toda una aberración! Con esta cantidad de información publicitaria (más el resto de información necesaria o no) que recibimos diariamente es imposible que nuestro cerebro pueda con todo.

En esta desmedida “competencia” informativa las marcas saben que deben destacar de una forma singular para poder quedarse en algún rincón de nuestro cerebro y es ahí donde el neuromarketing entra en juego.

Nuestro cerebro es un complejo sistema que tiene, podríamos decir, vida propia. Es decir, que aunque creamos que tenemos poder sobre nuestras acciones, porque nos consideramos personas altamente racionales, la verdad es que nuestro cerebro actúa en la mayoría de ocasiones por cuenta propia. Somos conscientes de la gran mayoría de las acciones que realizamos pero, realmente, nuestros actos están articulados por una serie de vivencias que ya están instauradas en el subconsciente de nuestro cerebro, realmente es casi escalofriante si pensamos que sólo tomamos el 15% de las decisiones de forma racional y el resto de forma totalmente emocional. Por otro lado, si pensamos también de forma lógica, sería altamente agotador tener que pensar en cada momento todas las operaciones diarias y cotidianas que realizamos. Nuestro cerebro es un gran puzle totalmente articulado y conectado que posee una “memoria” reactiva que nos ayuda día a día a no pensar en la mayoría de estas acciones.

Esta misma “memoria” nos ayuda a generar opiniones, tener ciertas conductas y como no, tomar decisiones. La cultura, las sensaciones, las percepciones, las historias, los mitos, el conocimiento, etc. son parte de los decisores inconscientes de nuestro cerebro en el momento de una elección. Conocer cómo funciona nuestro cerebro para saber qué hace que nos decidamos hacia un sitio (marca/producto) u otro es decisivo para conseguir la atención del consumidor. Aún así habrá una serie de circunstancias que pueden hacer desequilibrar la balanza según las circunstancias de cada individuo.

La investigación y estudios de neuromarketing nos enseña las entrañas reales de nuestro cerebro evitando así las posibles divergencias que en otros métodos de investigación pueden ser alteradas por respuestas “éticamente correctas”. Los hasta ahora métodos de investigación de mercados podían estar alterados por las circunstancias sociales, éticas u otras percepciones que han hecho fracasar algunos productos muy bien valorados en dichas investigaciones. Gracias a los estudios de neuromarketing se ha podido comprobar que no siempre nuestro cerebro está de acuerdo con nuestras respuestas verbales y gracias a ello se podría evitar algunos fiascos perpetrados en el pasado. Aún así, no se puede dar de lado a las investigaciones tradicionales (sean cualitativas o cuantitativas), puesto que continúan siendo el método más utilizado y accesible actualmente. Es importante aclarar que las investigaciones de neuromarketing no van a modificar o manipular la decisiones de compra de los consumidores, si no que, gracias a estos estudios se va a conocer con mayor exactitud el por qué de una u otras decisiones.

Lo que sí que debemos tener en cuenta los profesionales de la comunicación, es que los consumidores cada vez son/somos más exigentes. Si una marca o producto quiere instaurarse en algún lugar del cerebro del consumidor tiene que crear historias que emocionen, recuerden o revivan momentos que hagan sentir al consumidor especial. Cualquiera de los sentidos puede ser el desencadenante de ese recuerdo, emoción o vivencia, tanto sea una imagen, un olor, un color, una canción o un sabor. Saber encontrar cual es la señal que determina la acción decisoria es cada vez menos difícil gracias al neuromarketing.