¿Neuromarketing en nuestro restaurante?

Neuromarketing Es obvio que el mundo está cambiando, en casi todos los ámbitos, y es poco lógico no adaptarse. No hace falta decir que hace 15 años atrás muchas de las cosas que estamos viendo y utilizando actualmente solo lo habíamos visto en algunas películas y lo veíamos como una locura creativa de sus directores. ¿Quien no se acuerda de Michael Knight cuando llamaba a través de su reloj a KITT, el coche fantástico?, ¿las “Google Glass” de regreso al futuro? o ¿la publicidad exterior en pantallas digitales de Blade Runer (la de 1982, claro)?. Todo parecía ciencia ficción y ya es una realidad, y no solo eso sino que nos ha sobrepasado, que decir del increíble mundo del Internet de las cosas…bufff a mi personalmente me supera…pero también no deja de atraerme.

Viendo como ha evolucionado la tecnología en nuestra vidas es ilógico intentar apearse de una realidad que ya está aquí y que ha cambiado o está cambiando nuestra manera de relacionarnos, de vivir y de consumir.

Qué decir que en el mundo de la restauración también. No voy a hablar hoy de las herramienta
s digitales, eso lo dejo para otro post. Hoy os voy a hablar de un tema que gracias a la tecnología también ha evolucionado y está revolucionando mucho: el Neuromarketing.

Primero de todo explicar qué es el neuromarketing y en qué nos puede ayudar en el sector de la restauración.

Hace unos años que se habla de neuromarketing y en los últimos tiempos está cada vez más presente. Los profesionales de la comunicación tenemos conciencia que los consumidores están agotados de la cantidad de propuestas publicitarias a las que están expuestos cada día. Estamos hablando de más de 3.000 anuncios directos o indirectos diarios, ¡toda una aberración! Con esta cantidad de información publicitaria (más el resto de información necesaria o no) que recibimos diariamente es imposible que nuestro cerebro pueda con todo.

Con esta competencia audiovisual es lógico que nuestra marca, negocio, servicio o producto intente destacar de una forma peculiar con tal de fijarse en algún rincón del cerebro de nuestro público. Y es aquí donde entra en juego las herramientas que nos ofrece el neuromarketing.

Nuestro cerebro es un complejo sistema que tiene, podríamos decir, vida propia. Es decir, que aunque creamos que tenemos poder sobre nuestras acciones, porque nos consideramos personas altamente racionales, la verdad es que nuestro cerebro actúa en la mayoría de ocasiones por cuenta propia. Somos conscientes de la gran mayoría de las acciones que realizamos pero, realmente, nuestros actos están articulados por una serie de vivencias que ya están instauradas en el subconsciente de nuestro cerebro. Realmente es casi escalofriante si pensamos que sólo tomamos el 15% de las decisiones de forma racional y el 85% de forma totalmente emocional. Por otro lado, si pensamos también de forma lógica, sería altamente agotador tener que pensar en cada momento todas las operaciones diarias y cotidianas que realizamos. Nuestro cerebro es un gran puzle totalmente articulado y conectado que posee una “memoria” reactiva que nos ayuda día a día a no pensar en la mayoría de estas acciones.

Esta misma “memoria” nos ayuda a generar opiniones, tener ciertas conductas y como no, tomar decisiones. La cultura, las sensaciones, las percepciones, las historias, los mitos, el conocimiento, etc. son parte de los decisores inconscientes de nuestro cerebro en el momento de una elección. Conocer cómo funciona nuestro cerebro para saber qué hace que nos decidamos hacia un sitio (marca/producto) u otro es decisivo para conseguir la atención del consumidor. Aún así habrá una serie de eventualidades que pueden hacer desequilibrar la balanza según las circunstancias de cada individuo.

Como comentaba, el ser humano se pasa el día tomando decisiones. Hay momentos que tomar estas decisiones supone una tarea fácil, pero hay algunas de éstas que se pueden convertir en verdaderos quebraderos de cabeza. Tanto unas como otras hacen que entren en juego una serie de procesos cognitivos que hará que determinemos esa última decisión. Estos procesos vienen dados de recuerdos, experiencias y efectos en similares decisiones. Aunque a primera instancia parezca que nuestra parte racional es la que nos hace decidir, quien realmente decidirá será aquellos aspectos emocionales y consecuencias asociados a aquella experiencia o recuerdo. Es decir, que una emoción generará una acción y ésta a su vez creará un sentimiento que se convertirá en nuestra decisión. La acción es el marcador somático que queda instaurado en nuestro subconsciente para utilizarlo cuando lo necesitemos en la toma de futuras decisiones.

Aunque parezca complicado, no lo es tanto. Los marcadores somáticos son realmente cambios corporales (respuestas musculares o hormonales) que reflejan nuestro estado emocional, tanto sea positivo como negativo. Estos cambios corporales facilitan y contribuyen a la toma de decisión. La mayoría de veces ni tan solo sabemos el por qué hemos tomado esa decisión ya que lo hacemos de una forma automática y nos es difícil asociar esa decisión con un sentimiento anterior. Todas nuestras acciones, experiencias, vivencias, etc. quedan marcadas por una emoción y la conexión entre una y otra será la que nos hará tomar decisiones futuras.

Restaurante comunicaciónY ahora, ¿cómo nos puede ayudar el neurmarketing en nuestro restaurante?. El complejo mundo de las sensaciones y las emociones está a nuestro favor. Un restaurante es un lugar propicio para conseguir que nuestros clientes sientan sensaciones y emociones que queden grabadas en su recuerdo. Podemos ayudar a que haya reacciones de los marcadores somáticos con tal que se instale en un rincón del cerebro para poder ser utilizado más adelante. Eso sí, hemos de intentar que sean recuerdos positivos para emocionar y fidelizar a nuestro cliente.

Qué os puedo contar ¡Hay tantas posibilidades en la comunicación de un restaurante que pueden conseguir recuerdos positivos!

Normalmente se da importancia a la comida, y verdad es que nos recordarán por nuestros platos, pero hay muchas más herramientas que pueden ayudar a crear esos marcadores somáticos. Una carta diferente, un ambiente singular, una música imperceptible y sutil, un servicio eficiente y agradable, un detalle fuera de la carta, un día especial…

Las herramientas que nos ofrece el neuromarketing puede mejorar la sensaciones y emociones positivas en nuestro establecimiento. Mejorando el recuerdo conseguiremos fidelidad, prescriptores y como no, incremento de las ventas.

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